Indumentaria de Recreación Histórica

Desde hace ya diez años, cada mes de junio, Lugo arde durante un fin de semana, conmemorando así los orígenes de la ciudad. Para celebrarlo,  los habitantes de la ciudad visten las indumentarias de la época, de romanos o castrexos, convirtiéndose estas ya en una pieza habitual de los armarios lucenses.

En los primeros tiempos, las vestimentas se reducían a una túnica, que solía ceñirse con un cinturón o se cerraba con un broche. Al terminar el primer siglo del imperio romano, se aumentaron y modificaron las piezas, admitiendo una túnica con mangas, y la túnica ancha y sin el hombro derecho para esclavos y pastores. Se añadió también la capa a las vestiduras exteriores, abierta por delante y sujeta con un broche.

Las mujeres romanas llevaban una larga y holgada túnica, la estola que tenía muchos pliegues y que para las nobles matronas se adornaba con franjas o ricos bordados, y sobre ella una especie de toga. Cubrían su cabeza con la misma palla o con una cofia o con un velo o una capucha.

El calzado común eran las sandalias, atadas con unas correas. Los colores de las vestimentas eran por lo general blancas, sobre todo para los que aspiraban a la magistratura, y habitualmente con toques púrpuras o dorados.

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